viernes, 4 de enero de 2019

¿Por qué el metal es frío y el papel más caliente?

Imaginad que os encontráis en un cementerio y que entráis en un panteón o mausoleo que lleva siglos cerrado y sin recibir ninguna visita. Por otro lado, también sabéis que las cosas que están calientes van cediendo su calor a las que se encuentran más frías de manera que ambas llegan a tener la misma temperatura.

Mausoleo

Conociendo esto, es lógico pensar que en nuestro panteón, después de siglos cerrado, el proceso de traspaso de calor se haya completado y, por lo tanto, al entrar todo debe encontrarse a la misma temperatura. No obstante, si tocamos una pieza de metal o una lápida de mármol, nuestra sensación será mucho más fría que si tocamos una prenda de algún difunto o un papel que encontremos en el suelo. ¿Por qué ocurre esto?

Lo que ocurre es que realmente los sensores que tenemos en la piel no son termómetros que midan la temperatura de otros cuerpos, sino que lo que miden en realidad es el flujo de calor que entra en la piel (calor) o que sale de la misma (frío).

Todas las sustancias tienen una propiedad física que se conoce por el nombre de conductividad térmica, dicha propiedad consiste en la capacidad que tienen dichas sustancias para transmitir calor. Para que lo entendáis mejor lo más sencillo es poneros un ejemplo: todo el mundo que haya cocinado alguna vez sabe que una cuchara de palo se calienta mucho menos que una de metal cuando se meten en un cazo con agua hirviendo. De hecho, con la cuchara de metal podemos incluso llegar a hacernos una quemadura ya que el calor pasa muy rápidamente a nuestra mano mientras que con la de madera esto no ocurre. La razón es que los metales tienen un alta conductividad térmica, mientras que la de la madera es muy baja.

La temperatura normal de nuestro cuerpo es de treinta y seis grados y medio, una temperatura que será obviamente mayor que la de los objetos del panteón que pongamos que estén a cinco grados centígrados. Por lo tanto, cuando tocamos una pieza de metal o una lápida de mármol, el calor comenzará a manar desde nuestra mano a la pieza de metal, y como el metal es muy buen conductor del calor la sensación será muy fría. Por el contrario, si lo que tocamos es un papel o un trozo de tela de la vestimenta de un difunto, aunque la diferencia de temperatura entre nuestra mano y el papel sea la misma que con respecto al metal, saldrá mucho menos calor de nuestra mano al ser el papel mal conductor del calor y por lo tanto sentiremos menos frío.

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